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Ese aroma de diciembre

Especial para Revista Copidrogas

La llegada de diciembre siempre tiene un sabor agridulce. Estas fechas traen consigo una amabilidad inusual y nos ofrecen aromas de comida deliciosa y peligrosa para la dieta.

No obstante, en esta época también se congestionan las calles, los centros comerciales se llenan, los almacenes se vuelven inaccesibles y los amigos de lo ajeno hacen su agosto a costillas de despistadas como yo, que siempre descubrimos tarde que el señor amable que nos ayudó a abrir una puerta o el muchachito avispado que nos ofreció una rosa adornada con un piropo, en realidad iba detrás de nuestra billetera o de nuestro celular.

Diciembre es asimismo época de balances, de cuentas pendientes, de revisión de los romances fallidos, de los prospectos perdidos y de los propósitos incumplidos a lo largo del año que está a punto de expirar. Por fortuna, a pesar de las metas inconclusas, de las caídas y recaídas y de los intentos fallidos, siempre quedan las amigas; esas que están ahí en las buenas, las regulares y las malas. Esas con las cuales no tenemos que fingir nada, con quienes nos podemos desahogar sin complejos y con las que nos podemos burlar sin misericordia de los descalabros propios y ajenos.

A diferencia de lo que ocurre con las reuniones familiares, en las cuales existe algún grado de ‘censura’, con las amigas se puede hablar de todo: desde sexo y compras, hasta hombres y presupuesto; de hijos, lo mismo que de licores, y de perfumas al igual que de planes de viaje; restaurantes y literatura. Entre amigas no nos juzgamos ni nos escandalizamos; no nos reprimimos ni ostentamos; no tenemos necesidad de rebuscar palabras ni de adornar sentimientos. En nuestras conversaciones caben las lágrimas y los consejos, las opiniones y los chocolates, las fotos y las carcajadas, la pereza y los libros, los chismes y el vino, la música y las citas a ciegas, las películas y el gimnasio, los crucigramas y los deportes, los conciertos y las recetas.

Por fortuna, no todas somos iguales y no todas estamos siempre en el mismo plan; pero en diciembre siempre hay un espacio para el reencuentro, tanto con aquellas que siempre estamos en contacto como con las que sólo vemos en temporada navideña. Y así nos hayamos visto todos los días o estemos en contacto una sola vez al año, siempre tenemos de qué conversar, hay novedades que compartir, chismes por confirmar y planes para comentar.

Desde luego, no toda la agenda tiene que ser ocupada por asuntos serios ni temas trascendentales. Diciembre que se respete tiene que ofrecernos la posibilidad de disfrutar tardes de ocio, en las cuales podamos dar rienda suelta a la imaginación, la compinchería y la irresponsabilidad con las amigas, las únicas hermanas que uno puede escoger en la vida.

Haciendo uso de ese libre albedrío decembrino, hace poco nos juntamos varias amigas, como lo hacemos cada año, para ponernos al día. Y entre los muchos temas que tocábamos, persistía el que tenía que ver con los hombres y su proclividad a abandonar a su pareja por irse detrás de otra mujer. En algún momento alguna puso sobre la mesa una pregunta muy válida: ¿Qué duele más: que lo dejen a uno por una mujer más linda o por una más fea? Después de un intenso intercambio de opiniones en uno y otro sentido, Nora, sabia como siempre, respondió en forma contundente: “Con ninguna de las dos; lo que más duele es que lo dejen a uno por una mujer más joven”. Conclusión que todas acogimos, antes de interrogar a una que estaba estrenando novio y de hablar de varias que tenían el corazón roto; todo, eso sí, en medio de una incontenible ola de carcajadas.

Al fin y al cabo, es diciembre y no vamos a permitir que un tipo, por aburrido o mala gente que sea, le arruine el sabor a la natilla.

2 pensamientos en “Ese aroma de diciembre

  1. Mi querida Aleida!. Es por eso que estoy totalmente convencida de que los muñecos jóvenes son solo para recrear la vista.
    Para pareja duradera, uno lo suficientemente mayor para que siempre te vea bella!.
    Para mi en particular, no hay nada mas irresistible que la conversación amena e inteligente de un hombre adulto pero interesante y con espíritu joven. A este tipo de hombres les seria mas fácil llevarme a la cama que a uno joven. Aunque Ud. No lo crea!! . Un Besote!

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